Día Mundial de la Naturaleza: salinas marinas, ejemplo de ecosistemas saludables

El próximo sábado cinco de junio se celebra el Día Mundial de la Naturaleza. La efeméride llega este año bajo el lema “Reimagina, recrea, restaura”. Con él se quiere hacer hincapié en la importancia capital que tiene para el futuro de la vida en la Tierra la restauración de ecosistemas, entendidos éstos como espacios donde se da una interacción entre los organismos vivos (plantas, animales, personas) y su entorno.

Como explican desde la ONU, “todos dependemos de ecosistemas saludables para nuestra supervivencia”. Y lo preocupante es que llevamos décadas, cuando no siglos, explotando y destruyendo muchos de esos ecosistemas. De hecho, según datos escalofriantes de la propia Organización de Naciones Unidas, cada tres segundos el mundo pierde una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol y, tan solo en el último siglo, se han destruido la mitad de los humedales de nuestro planeta.

La restauración de los ecosistemas constituye, por tanto, una tarea global de dimensiones hercúleas que, a cambio, tiene múltiples y variados beneficios para las personas. Concretamente se estima que, por cada dólar invertido en restauración de ecosistemas, el retorno en ganancias para la sociedad multiplica ese dólar por entre siete y treinta. Pocas apuestas económicas, por no decir ninguna, tienen un tipo de interés igual para el inversor.

Las salinas marinas, ejemplo de ecosistemas saludables

En un contexto como el que presentan las cifras aportadas por la ONU, con una destrucción acelerada de ecosistemas, entre ellos de humedales, las salinas marinas se erigen como un ejemplo paradigmático de “ecosistemas saludables”; y también de actividad industrial que protege de la destrucción a extensos humedales.

Como no nos cansamos de repetir, el proceso de producción totalmente natural de la sal marina es un ejemplo único en el mundo de simbiosis entre naturaleza e industria, ya que el trabajo salinero impacta positivamente en todos los actores del ecosistema. Por un lado, desde el punto de vista humano, éste ayuda a generar empleo y riqueza a través de la producción y comercialización de un producto imprescindible para la vida obtenido por la acción de energías 100% limpias (agua del mar, sol y viento).

Por otro, el propio trabajo salinero ayuda a generar y preservar ecosistemas de gran biodiversidad y elevado valor ecológico en los que coexisten numerosas especies de aves, peces, plantas e invertebrados. Ecosistemas riquísimos que, a su vez, retroalimentan la producción salina, creando así una simbiosis perfecta entre industria y naturaleza, de forma que la una no se entendería sin la otra y viceversa.

Por ello, en el Día Mundial de la Naturaleza, desde Salimar nos unimos al lema “Reimagina, recrea, restaura” para reivindicar la importancia de las salinas marinas y para demandar a las autoridades que poco a poco se vayan recuperando ecosistemas, porque como dicen desde la ONU esa es la única forma de “mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad”.